Diferencias entre el hombre y la mujer. I Parte

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En solo pensar que Dios nos hizo para ser complemento el uno con el otro, nos hace pensar que no nos hizo iguales, inclusive el mismo hecho de haber sido creados en momentos distintos, podría dar muestras de las diferencias pensadas por el mismo Diseñador. Siempre les digo a mis estudiantes en el aula, que Dios hizo de lo más general a lo más específico, no quiere decir esto que el universo y las leyes naturales, o el mismo reino vegetal y el reino animal, no tienen complejidad, pero según relata la Biblia, el hombre fue el centro de la creación y, aparentemente, Dios hizo todo pensando en la raza humana.

Elena de White, está de acuerdo con este pensamiento, por lo que escribe:

“El hombre fue el acto culminante de la creación de Dios, hecho a la imagen de Dios, y destinado a ser una contraparte de Dios... El hombre es muy querido para Dios, porque fue formado a su propia imagen” (Consejo Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 52).

Dos aspectos de la declaración, el primero, que fue hecho a la imagen de Dios y el segundo, el acto “culminante”. ¿Pero cómo fue esa culminación? ¿será que el último ser creado y tendrá mayores complejidades?

Aunque es bien cierto que Génesis 1 da la idea de una creación conjunta, o en un solo momento, pero es Génesis 2, que señala que la creación fue hecha en dos momentos: primero el hombre, después la mujer. Es en ese detalle, que algunos varones exigen respeto y soberanía hacia la mujer, porque el hombre fue creado primero, pero no es necesariamente así. Hay que leer el texto. Si eres machista mejor no sigas leyendo.

El nombre del hombre está conectado directamente a la tierra: “Adán” (hombre), “adamá” (tierra). El hombre, que vino de la tierra recibe como misión y función labrar y cuidar de ella (Génesis 2:15). Más adelante, en la parte final del capítulo, el v. 22, se efectúa la creación de la mujer, aunque parece ser parte aislada de la última parte del capítulo, no es así, al contrario pareciera ser el clímax de ese capítulo. La intención directa de la creación de la mujer comienza desde la declaración del versículo 18, donde dice:

“No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.


Lo que creo es que Dios lo tenía claro, la mujer sería el resultado de un “querer tener”, algo que se “anhelaba encontrar”. Esto quedaría para siempre en su genes, ese sería para siempre el rol del hombre, él buscaría y tendría que conquistar, y de ese querer, saldría el amor que viene de Dios. Para que entendiera ese rol, Dios le mandó, inmediatamente después de su declaración “de la ayuda idónea”, Dios trae a su creación de animales, y pide a Adán poner nombre a todos los animales del huerto.

Hay que dejar en claro que Dios no se olvidó de crear a la mujer, sino que tenía un plan, y para ello, toda preparación minuciosa de su creación ayudaría a su propósito. Al recibir Adán esa orden de poner nombre a todos los animales, él comenzó contento con su tarea, y más aún cuando Dios le había dicho que el nombre que él les ponga quedará para siempre.

Pero, al transcurrir las horas, aunque maravillado de la creación constata que todos viven en pareja, pero él no. Ve a un hermoso animal con su melena, de imponente porte, y le pone “León”, pero a su lado había una hembra de su misma especie, y caminaba junto a él, y no tenía melena, era un poco distinta y parecía más delicada. Fue abriéndose paso a todos los otros animales y todos tenían su pareja.

Entonces, su alegría se mezcló con preocupación, definitivamente en cualquier momento, debería encontrar su pareja, en su sabiduría plena (usaba su cerebro al 100%), comprendió el plan de Dios y comenzó a anhelar tener alguien, aunque un poco distinto, pero que sea igual a él, anhelo que en cualquier momento se le apareciera de la nada, pero no fue así.

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